Nos miramos una vez
y supimos enseguida que pasaba,
nos hablamos una vez y salimos
a buscar la madrugada,
el vino fue un complice,
para toda aquella fiesta de palabras.
Y espero despierta la mañana
fumandome el tiempo en la cama
llenando el espacio con tu cara
mis manos son hielo sin tu espalda
mi frente un infierno sin tu calma
mis ojos la pena y la mirada
menta y limón.
Por las calles de mi vida,
voy mezclando la verdad y la mentira,
me cambio el nombre en cada esquina,
y le pongo al tuyo una sonrisa,
he dejado de beber y como tu fruta preferida
y escapando de mi suerte y de mi mismo,
vuelvo al punto de partida...